Conoce al panadero

¡Me encanta el pastel dominicano desde el primer día!

Bizcochitos by Egli surgió del deseo de Egli de conservar el auténtico sabor del bizcocho dominicano, que ha formado parte de su vida desde que era niña.

Egli es una educadora muy respetada, dedicada y querida, con más de 20 años de experiencia impartiendo clases desde 7.º de ESO hasta la universidad. Durante la pandemia, perdió a su única hija, Natalia, a causa del cáncer. Arraigada en su profunda fe, Egli está dejando que Dios dé un nuevo rumbo a su vida y le dé un nuevo sentido.

Durante su proceso de recuperación y reinvención, Egli se apoyó en aquello que le aportaba alegría y consuelo: su querido pastel dominicano, que además le hizo redescubrir la dulzura de sus raíces dominicanas. Se embarcó en este nuevo viaje con la ayuda de una amiga en uno de sus momentos más bajos. Disfrutó mucho con las clases de repostería, tomando notas con esmero, seleccionando cuidadosamente los ingredientes especiales y pasando horas y horas horneando su primer pastel dominicano.

BIZCOCHITO
En la República Dominicana se pronuncia «bees-koh-CHEE-toh» y hace referencia a un pastelito irresistible. «Bizcochito» es un término que se utiliza localmente para referirse a pequeños dulces horneados que se toman como tentempiés o postres.

HISTORIA DEL PASTEL DOMINICANO
El bizcocho dominicano, también conocido como «Bizcocho Dominicano», tiene una rica historia arraigada en la República Dominicana. Su evolución se remonta a las influencias tradicionales españolas y taínas, a las que se han ido incorporando nuevos ingredientes y sabores con el paso del tiempo. Este bizcocho suele caracterizarse por una textura densa y jugosa, y a menudo se aromatiza con extractos de vainilla o almendra.Además, suele estar compuesto por capas de bizcocho empapadas en un relleno dulce, como piña, guayaba o dulce de leche, y cubiertas con merengue o «Suspiro». El nombre hace referencia a su textura ligera y esponjosa, lo que lo convierte en un postre delicioso. El merengue dulce, o «suspiro», se elabora batiendo claras de huevo con azúcar hasta que se formen picos firmes. Aunque existen diversas variantes, este pastel dominicano sigue siendo un postre muy apreciado en la República Dominicana y forma parte integral del patrimonio culinario del país. Su popularidad se ha extendido incluso más allá de las fronteras, convirtiéndose en uno de los postres favoritos de las comunidades dominicanas de todo el mundo.


Miriam de Gautreaux es la maestra de la escultura en azúcar en la República Dominicana.
Se podría decir que es la pionera en la enseñanza de la repostería como arte en la República Dominicana. Durante décadas ha formado a miles de mujeres que buscaban con entusiasmo aprender o perfeccionar estas habilidades. Miriam de Gautreaux introdujo una nueva visión en la enseñanza de las escuelas de economía doméstica, creando un programa más avanzado y profesional que se impuso en casi todas las escuelas de formación para mujeres, tanto públicas como privadas, y que sigue vigente en la actualidad. Pertenece al grupo de profesoras que fundaron la Escuela de Formación para Mujeres «María Trinidad Sánchez», la primera de su tipo en el país. Su fama como experta pastelera y artista del azúcar se ha extendido a nivel internacional, por lo que es muy solicitada en todo el mundo. Miriam de Gautreaux es autodidacta, y su pasión por la decoración de tartas comenzó en su adolescencia, cuando, gracias a su destreza manual y su creatividad, creó sus propios diseños y planos, desde monumentos nacionales hasta escenas infantiles tradicionales con cuentas, todo ello en azúcar. Ha escrito libros como La Magia del Azúcar y ha trabajado en televisión durante muchos años.

Una labor de amor

Lo que ha aportado algo de luz al mundo de Egli también ha sido una fuente de alegría irresistible en las cenas de «Friendsgiving», las reuniones familiares, los regalos de celebración para los amigos y mucho más. Fue ese pequeño empujoncito de su cariñosa hermana menor —Jenny—, que le dijo: «Hermanita, vas por buen camino», y que pidió otro tarro a pesar de no ser muy golosa, lo que Egli necesitaba oír.

Como madre muy cariñosa, nada podrá sustituir el amor y el cariño que Egli siente por su hija,
Natalia. A menudo comenta que le duelen los brazos y las manos de tanto echar de menos abrazar a su hija y acariciar su precioso rostro. Esta pérdida irreemplazable es fruto del amor que volcaba en cada tarro de su pastel dominicano, que horneaba en la calidez de su hogar.

Escucha esta canción dedicada a Natalia.

Un nuevo capítulo

Ahora que empiezo un nuevo capítulo, una de las etapas más significativas de mi vida está llegando a su fin. «Bizcochitos by Egli» comenzó con una idea, unos doscientos dólares y mi pasión por los bizcochos dominicanos. Cuando empecé, no sabía hornear. Aprendí por mi cuenta y más tarde hice cursos porque quería conservar una tradición que significa mucho para mí. Lo que comenzó como una labor de amor se convirtió en algo mucho más grande de lo que jamás hubiera imaginado.

Por el camino, los New York Knicks y Chase me invitaron al Madison Square Garden para asistir a una ceremonia de reconocimiento a las pequeñas empresas durante la Noche de la Herencia Hispana. El exjugador de los Knicks John Starks me sorprendió con un premio de 10 000 dólares por lo que habíamos logrado en tan poco tiempo. Fue una oportunidad que surgió meses antes, cuando entré en una sucursal de Chase en Midtown con unos doscientos dólares para abrir una cuenta empresarial, conocí a Marina, mi asesora bancaria, y más tarde participé en un puesto temporal de Chase para las fiestas, donde agoté las existencias en dos horas.


Los bizcochitos también formaron parte de mi proceso de sanación. Me llevaron de vuelta a una cocina que había abandonado tras perder a Natalia y me permitieron llevar dulzura a la vida de los demás mientras, poco a poco, volvía a encontrarme a mí misma. El duelo me ha cambiado, pero el amor sigue guiándome. Mientras me preparo para lo que está por venir, cierro este capítulo con una inmensa gratitud: por cada oportunidad, por todas las personas que han apoyado a Bizcochitos by Egli y por mi pequeño pero formidable equipo: Jen, Oyin y Lance. Con Natalia en mi corazón, sigo adelante. ❤️

~Egli